SALUD INTESTINAL

La salud del intestino tiene un papel fundamental en nuestra salud y bienestar generales. ¿Sabes cómo funciona? El tracto digestivo, o gastrointestinal (GI), es un tubo largo formado por músculos que va desde la boca hasta el ano. permite descomponer los alimentos y las bebidas en moléculas de nutrientes más pequeñas. La sangre absorbe estos nutrientes y los transporta a todo el cuerpo para que las células los utilicen como energía, y para su crecimiento y reparación.

Por esto es que tenemos muchas razones  para mantener una dieta equilibrada y nutritiva, para que nuestro intestino y su cerebro puedan mantenerse saludables. ¿Recuerdas cuando en nuestro pasado blog, te platicamos sobre la microbiota? ¿Tienes idea de lo estrechamente relacionados que están tu cerebro con tu sistema digestivo?

  • FÍSICAMENTE

El nervio vago, que controla los mensajes al intestino y al corazón, pulmones y otros órganos vitales, es la conexión directa del intestino con el cerebro.

  • Los mensajes químicos que pasan entre el intestino y el cerebro pueden verse afectados por las bacterias, los virus y los hongos que viven en el intestino llamados “microbioma intestinal”.

Las bacterias, los virus y los hongos que viven en el intestino pueden ser beneficiosos, inofensivos o dañinos.

  • QUÍMICAMENTE

El intestino también se conecta con el cerebro a través de químicos como las hormonas y los neurotransmisores que envían mensajes.

Los investigadores están comenzando a entender la compleja comunidad de bacterias y otros microbios que viven en el tracto gastrointestinal humano. Llamados flora o microbiota intestinal, estos microbios ayudan a nuestra digestión. Pero cada vez hay más evidencia de que los microbios intestinales también podrían influir en la salud de otras maneras.

Los estudios sugieren que podrían tener un papel en la obesidad, la diabetes tipo 2, el síndrome del intestino irritable y el cáncer de colon. También podrían afectar cómo funciona el Sistema inmune. Esto puede afectar cómo combate el cuerpo las enfermedades y afecciones. Estudios recientes descubrieron que los efectos de los microbios en el sistema inmunitario podrían afectar el desarrollo de enfermedades como la alergia, el asma y la Artritis reumatoide.

¿CÓMO SE RELACIONA LA MICROBIOTA INTESTINAL CON LA ENFERMEDAD MENTAL?

Existe una fuerte relación entre tener problemas de salud mental y tener síntomas gastrointestinales como ardores de estómago, indigestión, reflujo ácido, hinchazón, dolor, estreñimiento y/o diarrea. Es por esto que se asocia la ansiedad y el estrés con problemas intestinales. Tener ansiedad y depresión puede causar cambios en el microbioma intestinal debido a lo que sucede en el cuerpo cuando tiene respuesta al estrés.

Las investigaciones en animales han demostrado que los cambios en el microbioma intestinal y la inflamación en el intestino pueden afectar al cerebro y causar síntomas semejantes a los de la enfermedad de Parkinson, autismo, ansiedad y depresión.

CONSEJOS PARA CUIDAR TU SALUD INTESTINAL

Mantener una dieta llena de cereales integrales, carnes magras, pescado, frutas y verduras. La fibra, que se encuentra en los alimentos vegetales, ayuda a regular la velocidad a la que los alimentos se mueven a través de tu intestino, por lo que es un factor crucial cuando se trata de mantenerse regular.

Alimenta a las buenas bacterias, virus y hongos que viven en el intestino con lo que les agrada para ayudarlos a crecer. Estos alimentos se llaman prebióticos. Los prebióticos, en pocas palabras, son alimentos para los probióticos. «Son necesarios para que la buena flora florezca. Los alimentos prebióticos tienen un elevado contenido de fibra y funcionan mejor cuando son crudos. Pruebe espárragos, plátanos (especialmente si no están muy maduras), ajo, cebollas o jícama.

Los probióticos en los alimentos son microorganismos beneficiosos que se crean a través del proceso de fermentación. Puedes pensar en ellos como microbios «buenos» que pueden combatir microbios que causan infecciones que a veces se encuentran en los alimentos que comemos o que florecen cuando estamos enfermos.

Comer probióticos puede ser complicado. Los tipos y cantidades de bacterias en los probióticos varían, y cuando se calientan los alimentos, las bacterias a menudo mueren. Algunos ejemplos de alimentos probióticos son el yogurt (la etiqueta debe decir cultivos vivos o activos), chucrut y kimchi no pasteurizados, sopa de miso, kéfir (bebida similar al yogur), kombucha (té negro fermentado), tempeh (hecho de judías de soja) y vinagre de sidra de manzana.

¿Comes bien pero todavía tienes problemas gastrointestinales? Trata de comer más lentamente y tomar bocados más pequeños. 

También puedes ayudar a evitar o reducir los siguientes alimentos y bebidas:

-Alcohol y cafeína

-Bebidas azucaradas de frutas

-Caramelos y gomas sin azúcar

-Bebidas con gas

-Carnes rojas con excesos de grasa y alimentos fritos

Si estás list@ para tratar tus síntomas intestinales o bien llevar una vida nutricional adecuada para tu cuerpo, no olvides que en Jenny Light te damos un plan integral basado en tu análisis y necesidades nutricionales.